martes, 6 de julio de 2010

Encierro de agua

Por OBSERVARIO

Todos nos sentimos muy seguros con el sol. Las nubes que vienen y van por el pasar del viento. Blancas. Inofensivas. El sol nos da calor y por más de una vez no resistimos la tentación de maldecirlo... "Este calor me pone de mal humor;" "¡Ay! Odio el calor. Quiero irme a una playa;" " "Pues pon el clima. Ya qué. El recibo va a salir bien caro pero la verdad ya no aguanto. Me siento incómodo con el sudor rodando por mi espalda." Entonces, el sol... 
Pero ya van más de cinco días.
Inundaciones.
Deslaves.
Destrucciones. 
Alex.
Creo que hoy en día no hay ninguno en la ciudad que vaya a renegar de un poco de sol, un poco de calor, unas pocas nubes blancas bailando en vaivén por el cielo de la ciudad. La ciudad está siendo abatida, deprimida y remojada... "llueve sobre mojado" aquí si está teniendo un sentido metafóricoliteral -así, juntoypegado como una sola palabra dicha rápidamente. 
Yo sólo espero una cosa.- que la basura que ha causado más inundaciones que el agua misma cuyo propósito es seguir su corriente desaparezca como por arte de magia, por milagro divino, por salto cuántico, por descomposición súbita... porque todos esos fenómenos son más factibles a que nosotros, ciudadanos rápidos-indiferentes-incoscientes-y-quejosos nos volvamos responsables de lo que le hacemos a la ciudad.
El sol no viene por algunos días.
La lluvia seguirá hasta que por fin o llegue Bonnie -que nadie lo invitó- o perdamos la certeza de que todo va a estar bien. Quién sabe. Últimadamente he hecho encerrón voluntario. Mañana es el primer día que salgo a la ciudad. Mañana sentiré el peso del tráfico y el terrible resultado que nos ha dejado un inesperado huracán.

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